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  • Foto del escritorEduardo Chocano Ravina

Una tarde vargasllosiana

Por Eduardo Chocano Ravina

Un Filósofo Más


Los domingos se consideran día de familia y de actividades pacíficas. Por lo tanto, se buscan actividades que permitan disfrutar de las últimas horas de los momentos de reposo. Bajo dicha idea, ¿alguno se imagina culminar su semana en un tour sobre una de las obras de Mario Vargas Llosa?



En mi ignorancia, la respuesta inicial era no. Sin embargo, gracias a un aviso de mi madre, me enteré de la existencia del tour “Conversaciones en la Catedral”. Tomé el teléfono, escribí al número señalado en la nota y, como suele pasar en mi vida, los cupos se encontraban agotados. Pero, quedaban espacios para el tour del domingo “La Ciudad y los Perros”.


Reservé dos espacios, y luego de convencer a mi padre de asistir al tour cultural, procedí a confirmar la presencia de dos Eduardo Chocano. Uno con el libro leído, el otro con la película vista. Catorce personas presentes en Parque Central de Miraflores, más conocido como Parque Kennedy, comenzamos la expedición liderada por Luis Rodríguez Pastor dirigiéndonos a la casa donde Vargas Llosa comenzó su independencia junto con Julia Urquidi, la Tía Julia como se le conoce mayormente. 


Alrededor de los veinte minutos que nos detuvimos en la pequeña morada donde Vargas Llosa comenzó sus primeras obras y quiero rescatar el gran trabajo realizado por Luis quien nos presentó diversos materiales desde periódicos hasta fragmentos de los múltiples libros escritos por el Nobel de Literatura con los cuales pudo narrar diversas historias que acontecieron en la pequeña morada.


Luego, se procedió al hogar donde el autor de ochenta y ocho años vivió su niñez y juventud junto con sus amigos de barrio. Resalto y admiro que nuestro guía preparó, gracias al uso de Google Maps, un mapa en el cual indicó la casa de los diversos amigos que Vargas Llosa nombra a lo largo de sus obras.


Finalmente, nos dirigimos al Parque Salazar, ahora olvidado culpa del Centro Comercial Larcomar. Las fotografías mostradas por Rodríguez Pastor permitieron que los participantes se percatasen de los abismales cambios en las calles que rodean al parque que ahora, como señaló mi padre, es una maceta que adorna Larcomar. Con tan solo decir que solo queda una casa de dos pisos entre tantos edificios de más de quince pisos que oprimen a la pequeña morada. 


Una fotografía grupal fue el culmino de esta expedición que nació de la búsqueda de actividades de romper la monotonía dominical. La palabra maravillado resulta perfecta para resumir la experiencia del tour realizado por Luis Rodríguez Pastor. De quien, en forma de agradecimiento por el trabajo que realiza en favor de la difusión cultural en nuestro país, comparto sus redes y contactos. 





Por último, para quienes dudan por qué no describí a profundidad la vivencia, es debido a que los invito a que tomen el tour. Después de todo, si contase a detalle la experiencia, se perdería la gracia de realizar la expedición “La Ciudad y los Perros”.



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