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  • Foto del escritorAldo A. Lorenzzi Bolaños

Una ruta para Lima

Lima, la capital del Perú, cumplió 488 años de fundación. Tan cerca ya a los 500 de creación, podemos preguntarnos cómo se encuentra nuestra ciudad. Sin duda, nos enfrentamos diversos retos y desafíos que pueden permitirnos ser un imán para muchos en nuestra región y en el mundo.



Es importante por ello que la nueva gestión de Lima debe plantearse objetivos concretos en estos cuatro años de gobernanza. En primer lugar, Lima necesita infraestructura vial, más allá de lo que vemos los limeños, como la construcción de a pocos de la línea dos del metro, que permitirá mejorar las condiciones de millones de limeños y peruanos.

Para generar empleo y mejorar la calidad de vida, se necesita mayor gestión y articulación en las etapas de ejecución, adjudicación y formalización de varios proyectos, como la construcción de anillos viales, implementación de centros educativos, mejoramiento de infraestructura, desarrollo de parques industriales en los conos de desarrollo, complejos hospitalarios, entre otras obras de infraestructura.

La ciudad de Lima nunca duerme debido al alto tránsito de turistas que puede llegar a acoger. Es importante entonces tener muchos atractivos nocturnos que, bien regulados por la autoridad municipal, podría generar empleo y superar algo la valla de la informalidad. En Londres, Tokio, Madrid, New York y el mismo Buenos Aires, ya practican este estilo de vida, lo cual si está bien dirigido permitirá mejorar condiciones de vida y lograr un efecto positivo en la población de riesgo que no tiene trabajo actualmente.

Lima necesita que sus rutas estén sólidas, a través de la consolidación de la Autoridad del Transporte Urbano (ATU), que con facultades permita darle calidad al transporte y de esta forma cada vez más se formalice el transporte público.

Lima necesita una ruta hacia los teleféricos, no solo en la Costa Verde, sino focalizar hacia donde podría darle un valor agregado a la zona. Se necesita una real visión integradora en cuanto al transporte para crear ciudades dormitorio al sur y al norte de la ciudad.

La “Ciudad de los Reyes” tiene la gran necesidad de que en la próxima gestión municipal sus vecinos tengan título de propiedad registral y no de posesión, ya que esto permite abrirle un espacio a la corrupción.

Necesitamos formalizar empleos y la única forma es a través de la generación de una ruta donde disminuya esos 3 millones 190,959 peruanos (según INEI) que viven en Lima, bajo el paraguas de informalidad laboral e impulsar a través de sociedades simplificadas como las S.A.C.S., que han funcionado muy bien en otros países, por el costo bajo y su flexibilidad para constituirlo a través de un contrato y no a través de la constitución de una escritura pública que genera mayores costos. Esto es una oportunidad para muchos limeños que anhelan tener acceso a créditos, adquirir bienes, generar trabajo para otros, haciendo que Lima sea un polo de desarrollo además de ser la capital de nuestro país.

La ruta del empleo también para Lima se puede dar a través de la revisión de Ley Marco de Licencia de Funcionamiento actual, con la cual se debería simplificar algunos procedimientos que le permitan a más vecinos tener la posibilidad de tener un comercio, un emprendimiento gastronómico, un punto de venta turístico, entre otros, que podrán llevarse a cabo si hacemos más simples los procedimientos administrativos.

La ruta de Lima tiene que hacer que Pachacamac y Villa María del Triunfo dejen de ser los distritos más pobres de Lima y se conviertan en polos de desarrollo, llevando saneamiento a los terrenos y creando zonas de turismo ecológico.

Lima necesita una ruta para combatir la anemia, ya que, si bien reportes del sector salud dicen que ha disminuido la enfermedad en los niños, aún existe un porcentaje importante. Antes de que se inicie la emergencia mundial por el COVID-19, cerca de 170 mil niños padecían de esta enfermedad en nuestra ciudad. Solo nos queda imaginar que esa cifra se ha incrementado tras el fin de la pandemia.

Lima también requiere de una ruta para la disminución de la TBC, ya que somos uno de los países que tiene más pacientes registrados con esta enfermedad, y en la ciudad recae con el mayor número enfermos. Todo ello nos lleva a pensar y soñar que debemos crear rutas integradas de desarrollo y de esta forma mejorar las condiciones de vida de cara a nuestros 500 años como una de las ciudades más importantes del mundo.


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