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  • Foto del escritorPiero Gayozzo

UNMSM: ¿Intolerancia contra los intolerantes?

El día miércoles 05 de junio la Universidad Nacional Mayor de San Marcos estuvo programada una conferencia en la que el congresista Alejandro Muñante de Renovación Popular iba a ser el ponente principal. La conferencia se titulaba “Influencia del Globalismo en la Concepción de Derechos Humanos” y tenía como espacio asignado el Salón de Grados de la Facultad de Derecho y Ciencia Política. Estuvo organizada por Jóvenes Patriotas y Juventud Pro-Vida, dos colectivos de orientación ideológica conservadora y cristiana de UNMSM. Miembros de Jóvenes Patriotas forman parte de una red conservadora más grande denominada “Nueva Derecha” en la que convergen personajes como Diego Acuña y Miklos Lukacs, y plataformas como ILAD Media. Naturalmente, por su ideología próxima al discurso del politólogo argentino Agustín Laje, sus miembros creen firmemente que están librando una batalla cultural contra el progresismo hegemónico, por lo que tener acceso a la UNMSM para promover sus ideas les significaba un buen comienzo.



La conferencia hubiera pasado desapercibida de no ser por la respuesta del estudiantado. Ante la noticia del evento, el Centro Federado organizó minutos antes una “conferencia de prensa” para expresar su rechazo al conferencista y a sus ideas. Una vez reunidos, los estudiantes y gremios de tendencia progresista o de justicia social se concentraron en las afueras del Salón de Grados e iniciaron las confrontaciones y el disturbio. Gritos y arengas en contra del evento, del congresista Alejandro Muñante y del gobierno de Dina Boluarte, así como arengas de apoyo a Palestina (¿?) se oyeron por largo rato. La tensión llegó a los golpes y forcejeos.


Comunicado de Jóvenes Patriotas


El Frente Crítico Universitario, una organización de estudiantes de orientación liberal, se manifestó en contra tanto de las ideas que motivaron el evento como de los gremios que protestaron. Su principal preocupación fue la vulneración de la libertad de expresión, la anulación del debate y la violencia derivada de la respuesta estudiantil.

Por su parte, el Centro Federado de Derecho y Ciencia Política de la UNMSM justificó la reacción de los estudiantes aduciendo que se debió a las actitudes reaccionarias y antidemocráticas de Muñante (al haber estado a favor de la intervención policial de UNMSM), rechazo al discurso “antiderechos” del ponente, a su inacción frente a la violación de derechos humanos cometida por el gobierno de Boluarte y a la posición política que representa.


Comunicado del Centro Federado


Paradoja de la tolerancia

Los conservadores acusaron a los progresistas de ser intolerantes, mientras que los progresistas se excusaron afirmando que el discurso de los conservadores es el verdaderamente intolerante. Lo cierto es que el evento no se realizó y que lo ocurrido es un claro ejemplo de que la gente es intolerante, así sean los que dicen tener más sentido de justicia social e igualdad. La pregunta sería ¿Hay un problema con esto? De antemano diré que no, pues la intolerancia es necesaria, pero debo decir que existen razones para que se justifique. Por el momento centrémonos en la contradicción que se puso de manifiesto: la intolerancia a los intolerantes.

¿Se debe ser intolerante con la intolerancia? Aceptar esta premisa lleva a la paradoja de la tolerancia. ¿Cuál es el criterio para determinar quiénes son los intolerantes si se recurre a la intolerancia para ello? Se acusa a X de intolerante y se recurre a su misma praxis para evitar que X afecte la tolerancia. Desde esta perspectiva, si los tolerantes se vuelven intolerantes, ¿no habría razón para rechazarlos y ser intolerantes con ellos? El problema se vuelve insostenible. De ahí que a esta situación se le llame la paradoja de la tolerancia.

Popper creó ciertos candados, como los de ser intolerantes con quienes deseen recortar las libertades o destruir una sociedad abierta. Por lo tanto, Popper provee un sentido de corrección que debe ser protegido y un sentido de incorrección que debe ser evitado. En efecto, la intolerancia no es per se un acto equivocado o negativo. Todos incurren en la intolerancia de aquello que consideran incorrecto, como fue el caso de los sectores progresistas e izquierdistas de la UNMSM que se opusieron al evento. La intolerancia es un mecanismo para evitar aquello que es visto como negativo o perjudicial.


Incidentes en San Marcos


Lo correcto e incorrecto están vinculados a algún sistema moral. Estos sistemas son sistemas filosóficos y, por lo tanto, se edifican sobre presupuestos acerca de la realidad. Los presupuestos son descripciones o asunciones sobre la realidad que pueden ser falsas o menos verdaderos que otras (forma de ver el mundo). Esto significa que hay sistemas morales y formas de ver el mundo que desde sus cimientos son menos consistentes o menos verdaderos que otros. Una forma de ver el mundo construida sobre la creencia de que el placer sexual que experimentan las mujeres es demoniaco podría ver como correcta la práctica de la ablación (mutilación genital femenina). A toda vista podríamos rechazar esa forma de ver el mundo, pues la creencia sobre la que se edifica es falsa (para determinar su falsedad recurrimos a la ciencia). En este caso, podríamos decir que es correcto rechazar ciertos sistemas de creencia construidos sobe falsedades. Esto es porque en sí, lo que resulta intolerable es la falsedad. La mentira, el engaño, la información distorsionada, irreal o engañosa. Todo eso es deleznable por el hecho de que nos induce al error y el error puede resultar en sufrimiento o perjuicio para quienes cometen una acción o quienes dependen de dichas acciones. Como en el ejemplo anterior, el error de relacionar placer con demonios dio como resultado la ablación de mujeres y provocó, en última instancia, sufrimiento terrible. Fue sufrimiento innecesario guiado por una creencia falsa y estas son razones suficientes para no tolerar esa forma de ver el mundo.

Volviendo a la controversia en UNMSM, en cuanto al nivel discursivo, lo curioso es que el error está presente en ambas perspectivas sobre los DDHH. El sector conservador apela a malabares mentales para disfrazar sus deseos de salvaguardar la obra y las leyes de Dios y sus creencias sobrenaturales (alma, castigo divino, pecado, etc.). Así pues, recurren a conceptos filosóficos difusos como dignidad, naturaleza humana o autoteleología para evitar mencionar alma y tratar de disfrazar sus creencias espirituales (falsas) en la discusión académica. Por otro lado, los progresistas de izquierda y luchadores sociales defienden un sistema que carece de sustento filosófico suficiente para permitir causas que ellos mismos defienden, como el aborto, la eutanasia o el mejoramiento humano. La actual teoría del estatus moral sobre la que se construyen los derechos humanos es inconsistente con el aspecto legal en múltiples casos, por lo que una de las dos perspectivas resulta menos verdadera que la otra (Véase Challenges to Human Equality de Jeff McMahan y mi columna sobre el tema, “Repensemos los DDHH”).

Un enfoque que concilie el aspecto legal con los argumentos morales más avanzados resolverá múltiples problemas sociales vinculados a los márgenes de la vida, de la organización social y, sobre todo, de la seguridad y educación de la población. Esto implica replantearse creencias, ya sea cuestionarse si existe el alma (en el caso de los conservadores) o si todos los humanos valemos lo mismo o tenemos el mismo status moral y cuándo esto no se cumple (en el caso de los progresistas de izquierda). Pero no siempre cuestionar lo que damos por cierto es fácil. Pensar más allá de los límites de lo políticamente correcto y utilizar la razón y la ciencia para ello nos llevará a mejores soluciones para problemas sociales y políticos.

A nivel discursivo ambas partes deberían reconsiderar sus ideas, pues parte de presunciones erróneas. Con respecto al evento, que sea un recordatorio para todos los que presenciaron aquel escándalo de mal gusto que la intolerancia es un mecanismo de prevención de lo perjudicial. Aceptemos que el problema no es ser intolerante, el problema es serlo por las razones equivocadas. Debemos ser intolerantes con la falsedad, pues pone en peligro nuestras vidas y el futuro de nuestra sociedad. Que la luz de la razón se haga espacio entre tanta emotividad y tanta fe.

1 comentário


dante.leo2001
13 de jun.

A fin de cuentas, se usa un criterio utilitario para ser intolerante

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