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  • Foto del escritorAndrés Armas Roldán

Hemingway antes de Hemingway

Actualizado: 20 feb 2022


Antes de ser el reputado y célebre autor de El viejo y el mar, ¿Por quién doblan las campanas? y Adiós a las armas; incluso antes de Fiesta —su primera novela—, Ernest Hemingway pasaría su primera etapa de escritor como redactor y corresponsal de diversos periódicos de la época. Este es un Hemingway aprendiz y primerizo pero que está convencido de lo que quiere ser y en lo que quiere convertirse: un gran escritor.


Ya en sus últimos años de estudios secundarios en Oak Park escribía reportajes para un semanario escolar. En 1917 y recién cumplida la mayoría de edad, Hemingway entra como reportero subalterno en The Kansas City Star —periódico local de la ciudad de Kansas—, donde le entregarán un manual de estilo cuyas 110 reglas sentarán las bases de su estilo literario: «oraciones cortas», «primer párrafo siempre breve», «usar el lenguaje más vigoroso», «decir lo que hay por encima de lo que no hay». Esto duraría algún tiempo hasta que el escritor norteamericano decidió enlistarse en la Cruz Roja para irse al frente italiano como conductor de ambulancias durante la Primera Guerra Mundial; donde incluso recibiría docenas de esquirlas en ambas piernas siendo el motivo por el cual regresará a su país.




Se cuenta en su biografía que luego de regresar a América, y aún recuperándose de las secuelas de la guerra, Hemingway deambulaba ebrio por las calles de su pueblo cantando canciones piamontesas con una capa militar italiana haciendo alarde de sus cicatrices de guerra. Ya en estos primeros años se construía la figura bohemia y amante de los excesos que tanto caracterizaría al escritor estadounidense. Pero estos meses en Oak Park lo terminaría aburriendo. Teniendo la necesidad de ser publicado y, a su vez, de ganarse la vida, en 1920 se subiría a un tren rumbo al norte y llegaría a Canadá para convertirse en corresponsal de The Toronto Star Weekly.


Este trabajo en el Toronto Star le permitió ganarse la vida con la escritura. Pero, en especial, le permitió ver mundo. Sobre todo, una Europa agitada políticamente que intentaba recuperarse de las secuelas dejadas por la Gran Guerra. Desde París hasta Constantinopla. Desde Offenburg en Alemania hasta New York; Hemingway cubriría como reportero el movimiento político que se suscita en Occidente: la conferencia de Génova, la guerra greco-turca, la inflación alemana. Incluso —a sus 22 años—entrevistará en Milán a Benito Mussolini; y hablarían sobre el auge fascista que se daba en Italia. Estos artículos han sido publicados bajo el nombre de Publicado en Toronto hace ya varios años.


Este primer periodo fue una etapa de búsqueda de estilo y de temas para su obra. Este es el periodo del joven periodista que quiere abrirse paso como escritor. Hemingway sabía que debía conocer mundo para poder escribir. Pues creía, celosamente, que un escritor necesitaba empaparse de experiencias vivificantes con la ingenua y esperanzadora motivación de transformarlas en material para una historia. Y la gratificación de ver sus escritos en papel se convirtió en una obsesión para él. Finalmente, luego de la publicación en París de Tres relatos y diez poemas (1923) y En nuestro tiempo (1924), Hemingway renunciaría al Toronto Star para dedicarse seriamente a su trabajo como escritor. El resto es historia.


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