Familias de acogida contra la desprotección
- Verushka Villavicencio Vinces

- 10 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Más de 22 mil niñas y niños fueron protegidos durante enero a setiembre del 2024 debido a que se encontraban sin cuidados parentales o en situaciones de riesgo contra su dignidad, de acuerdo a cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). Es la Unidad de Protección Especial (UPE) la responsable de dictar las medidas que garanticen el pleno ejercicios de sus derechos. Las últimas cifras declaradas por la nueva ministra del MIMP, Sandra Gutiérrez ante el Congreso reportan 69,116 atenciones; no obstante, sería clave que también se reporte el resultado final de la atención. Es decir, ¿cuál es la mejora en la calidad de vida del niño, niña o adolescente al finalizar la intervención? En el caso de los adolescentes, ¿se logró encaminarlos hacia ruta de estudio, emprendimiento, capacitación, entre otras que le permitan desarrollarse como ciudadanos?

Un tema álgido es evitar que se vulneren los derechos de la infancia debido a la violencia, negligencia o descuido, abandono, desigualdad de género, desempleo y discriminación. Para protegerlos se requiere que se denuncie la situación de riesgo o desprotección familiar ante una DEMUNA, la Comisaría, el MIMP o la UPE más cercana. Existen 25 UPE a nivel nacional, la lista actualizada figura en la Página web del MIMP. En último caso también se puede denunciar esta situación en la Línea 100 o la Línea 1810, ambas gratuitas.
Efectuada la denuncia, la UPE debe realizar una visita domiciliaria y documentar los hechos- para de ser el caso-, solicitar el retiro del domicilio, previa coordinación con la Fiscalía de la Nación y la Policía Nacional. Todo este procedimiento cuenta con plazos para su rapidez. Lo importante es no dejar de denunciar y realizar el seguimiento para asegurar que mientras el proceso continúa, el niño, niña o adolescente esté a salvo.
Actualmente existen organizaciones que acogen temporalmente a los niños que son derivados por el MIMP, teniendo en cuenta que es una situación momentánea, mientras se recompone el núcleo familiar. En este punto, ante la necesidad de espacios seguros que fomenten vínculos sanos, organizaciones como Aldeas Infantiles Perú, brindan apoyo y albergue. También sensibilizan y capacitan a familias para que se conviertan en Familias de Acogida para los niños, niñas y adolescentes.
A su vez, el MIMP cuenta con un procedimiento para certificar a familias o personas que viven solas para que se conviertan en una Familia Acogedora, capaz de brindar apoyo, afecto y seguridad a un niño que ha sido preservado ante una situación de desprotección. Para lograr certificarse es necesario que no se registren denuncias penales, judiciales o delitos en agravio de niñas, niños o adolescentes, así como suspensión o pérdida de la patria potestad. Tampoco se aceptan a personas que hayan sido sentenciados por actos de violencia familia o que hayan incumplido con sus obligaciones en materia alimentaria.
Todo este circuito demanda de los ciudadanos se involucren en la mejora de la calidad de vida de la infancia en tres puntos: denunciar una situación de desprotección, acompañar el proceso y convertirse en una Familia Acogedora. Cada uno de estos puntos puede transformar la vida de un ser humano y nos corresponde hacer nuestra parte.




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