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  • Foto del escritorIván Adrianzén

El número 55

30/04/2023 - ContraPoder (Diario Expreso)


En la película "Focus", el personaje de Will Smith hace una apuesta con un magnate. Apuestan que su compañera (Margot Robbie) adivinará el número de la camiseta que el magnate escoja en un partido de fútbol americano. Luego de ganar la apuesta, Will Smith le explica a su sorprendida compañera cómo lo hizo: "Se lo sugerimos todo el día. Cuando el magnate despertó en el hotel, el número 55 estuvo frente a su cama, en la recepción del hotel había personas con camisetas con el 55, incluso el pin del botones era 55, en el taxi, en un letrero y en la radio repitieron el número 55 varias veces. Por donde transitó estaba el número, incluso la chica de la noche anterior tenía grabado el número 55 en su espalda, a eso le llaman el arte de la persuasión”. Los profesionales prefieren usar el término “programación subliminal”.


Josep Goebbels, en sus postulados sobre propaganda y manipulación, afirmaba que "la propaganda debe centrarse en las emociones y los instintos de los oyentes. El secreto de la propaganda es imbuir de nuestras ideas a quien quieres capturar sin que se dé cuenta, repitiéndolas innumerables veces, es importante adoptar una idea única, individualizar al adversario y convertirlo en un enemigo común". Paulo Freire, filósofo brasileño, postula que “la manipulación de las masas responde a un pacto entre las masas dominadas y las clases dominantes, estos pactos no son dialógicos. Solo responden a la necesidad de las masas de creer en una posibilidad de justicia y desarrollo social. Se someten al objetivo señalado y perjuran de todo aquello que sea un obstáculo para ese fin”. Bertrand Russel, afirma entonces que toda propaganda de adoctrinamiento es exitosa en las personas, si comienza antes de los 10 años.


En el Perú, este tipo de propaganda viene siendo aplicada con mayor énfasis desde los años 90, en donde los famosos “psicosociales” distrajeron la atención de las tropelías de la dictadura. La televisión y los diarios chicha, trajeron abajo nombres y honras.


Con la derrota del terrorismo, la izquierda peruana varió su estrategia, la confrontación ya no era posible y lentamente fueron copando instituciones y diferentes estamentos del Estado en la espera de la oportunidad que debía de llegar. Mientras tanto los diferentes gobiernos que pasaron han respondido a los objetivos de esos “infiltrados” que pusieron en práctica todo lo aprendido a lo largo de los años, reformulando la historia, convirtiendo a los héroes en asesinos y a los terroristas en “luchadores sociales”. Durante años la prensa escrita, los medios de comunicación subvencionados y los políticos han creado monstruos a los que debemos de odiar y combatir. Los peruanos hemos elegido presidentes sin escrúpulos (hoy en prisión) no por sus cualidades de estadistas, sino guiados por el “anti”, sembrado día a día, en las calles, en la radio, en la televisión.


Cuando pensábamos que esas prácticas, propias de estados corruptos, habían sido desterradas, por la torpeza política de Keiko Fujimori y sus 73 congresistas, terminamos siendo gobernados por un Vizcarra felón, en tiempos de pandemia. Conocemos la historia de su gobierno y lo que pasó después. Nuestra sociedad, en su mayoría informal y poco instruida, ha sido terreno fértil para los discursos de odio. El Perú, un país ávido de esperanza y justicia social, ha hecho oído a esos políticos mediocres que solo han capitalizado el adoctrinamiento sutil que venimos viviendo durante años. Cerrón, Castillo, Aníbal Torres, Betsy Chávez, solo repiten el manual de Goebbels. “Miente que algo queda”. Dejemos de ver camisetas con el número 55.


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