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  • Foto del escritor Verushka Villavicencio Vinces

Río resucitado por un dictamen histórico

No se puede vivir la Semana Santa sin la esperanza de la resurrección. Y una buena noticia nos acompaña en este camino.



El río Marañón ha sido reconocido como una entidad jurídica con derechos inherentes como sujeto de derechos gracias a un fallo de la Corte Superior de Justicia de Loreto.


Este dictamen es producto de la lucha de la Federación Huaynakana Kamatahuara Kana, federación de mujeres indígenas que desde el 2021 iniciaron una batalla legal contra el Estado y sus autoridades. Solicitaron la protección del río debido a los constantes derrames de petróleo del Oleoducto Norperuano operado por la empresa Petroperú. Ellas enarbolaron la voz de su pueblo, de sus hijos, en defensa del río Marañón y sus afluentes.

Según el informe del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), desde la construcción del Oleoducto Norperuano entre 1997 y el 2019, se registraron 63 derrames de petróleo en el río. Además, también sufrió el embate de proyectos de infraestructura vinculados a construir represas. Uno de ellos es el proyecto Hidrovía Amazónica que cuenta con más de 400 observaciones de instituciones gubernamentales y de la sociedad civil.



Toda esta información fue trasladada a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza quien instó al Estado peruano a crear un marco que proteja a los ríos del Perú.

Entonces, se inició un proceso de amparo constitucional en el 2021 apoyado por el Instituto Defensa Legal, International Rivers, and Earth Law Center y las mujeres Kukamas de la Federación Huaynakana Kamatahuara Kana. El objetivo era que se restauren los daños ambientales y se reconozca que el río Marañón y sus afluentes son titulares de derechos. Significa que los ríos tienen derecho a existir, fluir, apoyar la biodiversidad nativa y permanecer libre de contaminación, entre otros.


Ahora, gracias al fallo de la Corte Superior de Justicia de Loreto emitida el 19 de marzo, a cargo de la jueza Corely Armas Chapiama del Juzgado Mixto de Nauta se ha determinado que la empresa Petroperú debe asumir compromisos ambientales. Un compromiso es presentar el proyecto de actualización de su Instrumento de Gestión Ambiental (IGA), para garantizar el adecuado manejo del transporte de hidrocarburos a través del Oleoducto Norperuano para que se frenen nuevos derrames en los ríos. También ha instado a las autoridades a proteger los derechos del pueblo Kukama, reconociéndolos como representantes, guardianes y defensores del río Marañón y sus afluentes.


Este fallo histórico reconoce la protección que merece el río Marañón por ser uno de los ríos de agua dulce más importantes del Perú, fuente de vida que ayuda al desarrollo de diversos ecosistemas. Gracias a él, las poblaciones indígenas pueden consumir un promedio de 500 gramos de pescado que proviene de sus aguas, siendo fuente para su alimentación, según información del Instituto de Defensa Legal.


En este contexto, Mariluz Canaquiri Murayari, presidenta de la Federación de Mujeres Indígenas Kukama Huaynakana Kamatahuara Kana, declaró: “Estamos realmente contentas y agradecidas con todos los que nos han seguido respaldando. Y también dar gracias a Dios por lo que hemos podido lograr. Quizás no va a quedar ahí, vamos a continuar. Nos da más ánimo a seguir luchando en defensa de nuestros territorios, de nuestros ríos, del agua, que es fundamental. Esto es para proteger nuestros ríos, nuestros territorios, nuestras propias vidas y de toda la humanidad, son los seres vivos de la madre naturaleza”.



El río Marañón está vivo, ha resucitado la esperanza para su conservación y para la vida en la casa de todos. También es una señal de esperanza para los pueblos indígenas que reclaman por la vida de sus ríos que son patrimonio de toda la humanidad.


El río Marañón resucitó, ahora depende de las autoridades que llegue al paraíso, pues las obras son las que conducen a la salvación.

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