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  • Foto del escritorSolange García

José Zelada, director de Ainbo: "No solo se realizó un proyecto, se abrieron las puertas para Perú"

José Zelada es un productor peruano que junto a sus hermanos César y Sergio lograron llevar a la pantalla grande la producción cinematográfica “Ainbo”, que se estrenó el pasado 28 de octubre en Perú. La película animada tuvo éxito en más de 10 países y contó con apoyo extranjero, también abrió las puertas al talento peruano según contó en una entrevista para diario El Progreso.


¿Cómo fue crecer en la selva peruana? Mi mamá nació en un cacerío shipibo, hija de inmigrantes, de un irlandés y una portuguesa y que por "n" motivos nace ahí, entonces ella siempre nos contó las historias y las leyendas de allá y como nosotros éramos chicos escuchabamos las cosas que nuestra mamá nos contaba, historias muy entretenidas y mágicas y nos trasladábamos a ese tipo de lugares. Después poco a poco nos hemos acercado más y constantemente estamos metidos allá en la selva de Pucallpa y creces con una mentalidad un poco más pura, más natural sobre la percepción de las cosas. Yo creo en Dios, pero cuando estás allá y entras al monte conoces más gente y todo tiene un significado diferente, entonces esas leyendas y esos mitos crecen contigo y lo vas almacenando en tu memoria, por lo que a la hora de escribir historias comienzan a salir y vas poniendo personajes y dándole algo de magia a tu historia que tiene un mensaje escondido pero que parte por ahí. La inspiración en este caso parte en mi mamá, ella es como Ainbo, tiene la misma naturaleza; inocente, pura y con un espíritu fuerte.

¿En qué momento de su vida nació la pasión por el cine? Nosotros tenemos una compañía que se llama Trunche Films que tiene muchos años y con la que me he dedicado a lo audiovisual desde hace 30 años más o menos. Siempre me gustó contar historias y escribirlas, pero tuvimos que dedicarnos al rubro de la publicidad haciendo comerciales en tv porque eso nos generó más capital para abrir un negocio: la escuela de cine y de animació, además, siempre tuvimos el bichito ese de querer narrar un largometraje. Si bien la publicidad te exige mucho de lo audiovisual y cierto tipo de narración al igual que la calidad de fotografía y arte, no es lo mismo porque son fragmentos muy cortos de 30 segundos o un minuto máximo y narrar una historia es diferente. Entonces comenzamos a escribir varias historias y una de estas fue Ainbo que desde el primer libro ha cambiado mucho en lo que es el guion. Cuando empezó con el cine, ¿Quiénes eran sus referentes? Cuando era chico, cuántas películas me he visto y yo siempre admiré a Steven Spilberg porque sus películas me encantaban, por ejemplo Indiana Jones, me gustaba mucho la aventura, la forma de narrar de él me encantaba mucho Si bien es cierto que no llevo ninguna de sus técnicas a la película pero me gusta mucho. Con Ainbo me inclino un poco más al cine convencional que al terror, pero igual disfruto mucho haciendo películas y creo que es cuestión de la historia. Aunque también me gusta John Lasseter como director y todo el tema de Disney y en Pixar lo que él logró, eso me inspira bastante. ¿Cómo está, para usted, el cine nacional actualmente? El cine peruano está evolucionando bastante, live action, por ejemplo, está evolucionando mucho, las nuevas generaciones que salen hacen un gran trabajo, pero en cuanto al rubro de animación es más complicado porque el presupuesto es muy elevado, entonces muchas veces no vas a encontrar el apoyo privado y público que necesitas y este es el primer paso que damos nosotros y es espectacular porque nos hicimos conocidos y entramos en la industria de cine de afuera, en Estados Unidos, y prácticamente cuando estás ahí, así sea con esta película que es un primer paso, vas a ir evolucionando, pero ya estás adentro. Nosotros tuvimos suerte con esta oportunidad porque somos una compañía de publicidad y animación y además tenemos una escuela, entonces tenemos las herramientas para crear y diseñar el producto así que hicimos un teaser y la sinopsis de la historia y nos presentamos en una feria internacional en Argentina a la que van muchos organizadores del mundo, muchos productores, muchos compradores, muchos distribuidores y ellos vieron en la película potencial así que firmaron con nosotros, hicieron un contrato y filmamos la película con una compañía que se llama CMG de Hollywood y también viene la parte más difícil que es cuando la compañía prevende la película y se saca un capital para producirla que es cerca de 9 millones de dólares, que no es nada comparado con los 150 millones de dólares que necesita Disney o Pixar para producir sus películas, pero acá tienes que ir rápido así que conseguimos unos coproductores de Holanda. ¿Cuál fue la ayuda que les dio Holanda? Que nos ayudaron con parte del presupuesto porque es política del país que si tú inviertes en este país, ellos te ayudan con los impuestos y en ese momento nos caía bien y así es cómo se terminó la película, aunque también tiene sus contras porque te exigen poner un codirector y ellos tienen el derecho de ver el guion, entonces la historia original ya no es la misma a la de ahora porque cada uno tiene un punto de vista diferente, pero lo importante es que salió adelante la película.



¿Cómo fue la experiencia de trabajar con ayuda extranjera? Cuando uno está iniciando se engríe con el proyecto porque piensas que es tu historia y no la quieres cambiar, pero a veces tienes que aceptarlo antes de que sea más grande y esa es la idea de ir creciendo y ya en el siguiente proyecto, que tenemos dos ideas más, ya tenemos más experiencia y más organización en cuanto al guion y nos creen más así que para la siguiente película hay una evolución y vas creciendo en todo sentido, de repente trabajas con la misma compañía o como pasó con Ainbo que nos llamaron de compañías más grandes para ver el guion. Le preguntan bastante sobre lo más difícil de hacer una película nacional, ¿pero cuál es la mejor experiencia de hacer Ainbo? Lo lindo, lo rescatable de esta experiencia es que no solo se realizó un proyecto, sino que se abrieron las puertas para el Perú que es muy difícil sacar un proyecto de animación, es como darle a chicos maravillosos la oportunidad. Nosotros tuvimos la suerte de tener una compañía y por eso pudimos hacer el teaser, el punto es poder avanzar algo, tratar de hacer el teaser, sacar un producto, por ejemplo, una barra de chocolate; tienes que hacerle el diseño, el empaque, degustaciones, tienes que hacer todo lo posible para tu marca porque nadie te va a comprar un papel. Tú puedes tener un guion hermoso, pero ellos no te lo van a comprar, en cambio si vas con todo un show sí te lo compran y esa fue la única manera en la que se pudo hacer. Y nosotros estamos dispuestos a escuchar a la gente que venga no para que los inspiremos porque nosotros no somos nadie todavía para inspirar a nadie, pero sí podemos ayudarlos a canalizar sus ideas y decirles lo que podrían hacer o apoyarlos, ya luego vemos cómo podríamos hacer o hacer un convenio, pero el punto es sacar gente de acá, en Perú, que la gente pueda hacer películas y que se empiece a sacar más producciones peruanas y así poder formar una especie de base de la animación acá en Latinoamérica a un costo cómodo y de que sirve muchísimo para el Perú, aparte de las leyes que podría ayudarnos porque acá faltan muchas leyes que nos apoyen. En todos los países de Latinoamérica hay, menos en Perú. Es increíble. La escuela que tenían se tuvo que vender para poder terminar de producir la película, ¿por qué decidieron invertir en educación? Nosotros teníamos muchos años en la industria audiovisual en Perú y estuvimos muchos años con una oficina en Colombia, hicimos mucho allá, entonces ya teníamos un buen capital para invertir en algo más y la idea surgió por el bichito que te comentaba sobre el cine y contar historias, así que quisimos instruir gente y empezar desde las bases para que nosotros mismos nos llenemos de talento y entonces decidimos hacer la escuela, primero pensando en sacar talento para futuras películas y segundo como un tema comercial por negocio. Es una escuela muy linda acá en Miraflores y mira cómo resultó tan bien que varios chicos de la escuela de la carrera de animación participaron en la película y que esporádicamente hubiera sido imposible para ellos participar de una película para afuera y lo hicieron. Estudiantes que ya salieron de Epic, la escuela, y algunos que aún estaban ahí. Fue algo muy bueno y me gustó bastante colaborar con ellos, con su carrera. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con ellos? Bueno, fueron 80 personas acá en Lima y varias personas de allá afuera y es que cada rubro tiene un grupo de gente, iluminación tiene un grupo de gente, animación otro grupo y en Holanda también había otro, así que usábamos un software para que nos organice todo y el productor, Jaime Fiestas, el que llevaba el vínculo con los estudiantes. Estábamos en distintos departamentos y a mí me mandaban todo al departamento de diseño para yo probar, corregir y volver a mandarlo. Yo quiero hacer una invitación a los padres a que lleven a ver la película Ainbo en cines porque va a estar muy divertida y porque de alguna manera representa el símbolo de la lucha contra la depredación de los bosques. Ainbo siendo niña, siendo muy inocente, muy frágil, siendo muy pequeña hace algo grande y logra salvar ese mundo que tanto amaba que es la Amazonía peruana. Es un punto de reflexión para los niños.

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