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  • Foto del escritorDiego Adrián Reinoso Flores

Cuestión de legitimidad: la crisis diplomática entre Argentina y Venezuela

El filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, señala que la legitimación estatal en el marco del derecho internacional se construye en dos aspectos, el primero subyacente en la idea del reconocimiento de la autonomía interestatal, el segundo se sustenta sobre la base de la voluntad y la opinión del otro sobre su identidad individual como Estado. De esta manera, y salvando las distancias con la prolija propuesta filosófica, Hegel nos otorga dos aspectos que analizar en cuanto a la legitimación de un Estado en el marco del derecho internacional.



Este es solamente un punto de partida. En este articulo no nos centraremos en la discusión hegeliana del reconocimiento interestatal, sino en el segundo aspecto, el de la legitimación que se logra por la voluntad y opinión del otro. Este elemento nos permitirá comprender de forma muy didáctica la actual crisis diplomática entre Argentina y Venezuela. 

En primer lugar, los Estados en conflicto son: Argentina, uno de los países con la mayor tasa de inflación en el mundo y con un gobierno presidido por el economista Javier Milei, quien plantea una política exterior contestataria o confrontacional contra los regímenes políticos de izquierda, al margen del reconocimiento a sus instituciones democráticas o a sus acciones de Estado; la política exterior de Milei es una reminiscencia evidente de la doctrina Truman durante la Guerra Fría en diminuta escala. Venezuela comparte con Argentina los niveles más altos en inflación, resaltando la destrucción política, económica y social que el régimen chavista ha causado, condenando a su población a una de las mayores crisis migratorias y humanitarias en el continente americano. El gobierno venezolano se autodefine como un gobierno revolucionario y bolivariano, cuya política internacional es de proponer la defensa de las prioridades “revolucionarias” contra el “imperialismo internacional”. 



La actual disputa surge a consecuencia de que, en febrero, Argentina envió a Estados Unidos un avión incautado hace dos años a una empresa venezolana que se encuentra sancionada por mantener nexos con grupos terroristas iraníes. La tensión diplomática aumentó por la declaración de persona non grata y expulsión de un diplomático venezolano que habría violado la seguridad del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, generando la inmediata reacción de Nicolás Maduro y de su canciller, quien acusó a Argentina de realizar actos de piratería y robo, anunciando que cerraría su espacio aéreo a los vuelos provenientes de Argentina. 

Tras la decisión de la Cancillería venezolana, el gobierno argentino tomó acciones diplomáticas, sumados a los comentarios de parte del vocero presidencial de Javier Milei, quien arremetió contra el gobierno venezolano, llamándolo amigo del terrorismo. Nicolas Maduro le contestó y tildo de neonazis al equipo de Milei, ellos le respondieron contundentemente diciendo “¿Qué se puede esperar de un burro más que una patada?”. La semana pasada, la embajada de Argentina en Caracas denunció el asedio de parte del gobierno tras anunciar el refugio de 6 miembros de la oposición venezolana. Cabe señalar que esta crisis diplomática surge en medio de la persecución política a la oposición durante la campaña electoral. 

En vista a que el régimen venezolano busca amañar las elecciones asediando a la oposición e impidiendo su libre participación, este hecho ha sido denunciado por varios gobiernos, incluyendo a aquellos alineados con la izquierda. Esta situación ha sido bien aprovechada por el gobierno argentino, que busca el reconocimiento internacional como defensores de la libertad y la democracia, de los valores liberales o de las virtudes republicanas; en concreto, buscan la legitimidad a sus propuestas ideológicas. El gobierno de Maduro también aprovecha estos hechos para reivindicar su lucha revolucionaria contra el imperialismo y sus socios, en este caso Estados Unidos y Argentina, demostrando nuevamente su búsqueda de legitimidad internacional como un estado revolucionario y de izquierda. 



Aquí ingresa nuevamente la propuesta hegeliana con la cual empezamos este artículo, la búsqueda de legitimidad de un estado desde el aspecto de la opinión y voluntad de sus pares, pues conlleva a menudo a disputas ideológicas como estas, al buscar ser reconocidos en un ámbito de identidad individual como estado frente a los demás, es así que en medio de la campaña electoral venezolana existe un trasfondo de lucha de intereses y prioridades de política internacional de parte de Argentina y la propia Venezuela. 

Lo cierto es que esta pugna diplomática beneficia a ambos gobiernos en una lucha constante de ideologías, cuyo conflicto otorga legitimidad a los beligerantes y posicionamiento internacional a sus lideres, mientras que la cuestión venezolana no es resuelta en su extremo más importante, la solución a la crisis migratoria y humanitaria que padece el pueblo venezolano, dejando de lado el proceso electoral que podría marcar el inicio del cambio en el país caribeño.   


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